DESEO Y SEXO

13.07.2019

Desnuda, vestida por una mirada, por unas manos ansiosas de recorrerme. Desnuda, deseada, excitada y la noche alrededor.

La noche, la noche y un baile, un baile de caderas, de roces, de besos, de caricias.

Caricias, caricias que terminan, que comienzan, que se repiten, que se entremezclan con gemidos.

Gemidos, el sonido de los sentidos, gemidos leves, ansiosos, muestra del placer.

Placer, placer de girar, de elevarme, de entrar, de salir.

Una espiral de deseo que atrapa los cuerpos, que envuelve los sentidos. Irracional, tan real, tan corto, tan intenso. Tan fugaz, tan constante, tan presente.

Hacerlo una vez más, otra vez y nunca terminar. Llegar y querer volver a empezar, no descansar. Volver a bailar, volver a moverme, volver a sentir, volver a girar, a perderse en esa espiral.

Susurros en la noche, en el momento, tan directos, tan confusos, tan reales, tan escondidos.

Tan sencillo, tan complejo. Cuerpo contra cuerpo, piel que se funde con la piel, se confunden las caricias, las manos, las piernas.

Una pared, un deseo más, motivo de placer. Una cama, una silla, la ventana ¿qué más da?

Abierta, abierta y dispuesta. Abierta hacia el interior, hacia los adentros, hacia el placer, hasta la locura.

Deseo, pasión, sentidos. Sexo, cuerpo, mente.