ESTA ES MI GENERACIÓN

24.06.2017

Desnuda, completamente desnuda tras una ducha y después de un tarde de piscina es como me apetece estar. El pelo húmedo sobre mis hombros, el aire acondicionado encendido, una copa de Albariño bien fresquito (ya sabéis que en verano me cambio del tinto al blanco) y mi portátil para escribir.

Mientras que me duchaba no dejaba de darle vueltas a mis peculiaridades, a mi forma de ser, a mi forma de vivir, de entender la vida y de disfrutarla. Durante un tiempo seguí la línea establecida que marca la edad, no recuerdo cuando me desvié del camino.

Me explicaré mejor porque así de buenas a primeras no creo que esto se entienda muy bien. Todo esto viene porque esta tarde en la piscina he coincidido con 3 personas (dos chicos y una chica) de aproximadamente mi edad. No tengo ni idea de en qué piso viven, ni si viven todos juntos o cuando han llegado a la comunidad, el caso es que allí estaban, a mi lado y mientras yo trataba de sumergirme en mi nuevo libro (al que ya estoy completamente enganchada por cierto) no podía evitar escuchar sus conversaciones distrayéndome de mi lectura por momentos.

Oculta tras mis gafas de sol y mi libro miraba de reojo a los dos varones, atléticos y guapetes, y en algún momento reconozco que he pensado en levantarme de mi tumbona y zambullirme en el agua justo a su lado de una manera sexy sacada de las mejores escenas de cualquier película americana a modo de rito de apareamiento. Inmediatamente después he desestimado la idea, ¿para qué? hubiera muerto de aburrimiento a los 5 minutos de conversación.

Me pasa constantemente con la gente de mi edad, me aburren, sobre todo con los hombres. Supongo que será una señal que la mayoría de mis amistades hayan pasado ya los 35 y que las únicas amistades de una edad más similar a la mía sean con otras escorts y con mis amigas de la infancia, aunque también me aburren de vez en cuando aunque les guardo mucho cariño.

A veces me pregunto si soy rara, puede que lo sea, no me importa reconocerlo. No tengo ningún problema en hacerlo pero prefiero mil veces pasar la tarde sola disfrutando de un buen libro y de los misterios del arte que estar con un par de personas con una conversación basada en las borracheras que se pillan los fines de semana y que se ríen de como a las 3 de la mañana estaban limpiando su vómito del baño. Y no me mal interpretéis, no es que yo base mis conversaciones en los diálogos de Platón pero me doy cuenta de que tengo un estilo de vida muy diferente al que tiene otras personas de mi edad y eso hace que me cueste hacer amistades (con personas de mi edad) y mucho más encontrar una relación sentimental. Mi forma de vivir, mi forma de ocio, mis aficiones... no suelen encajar con la gente de mi generación. 

Me pregunto en qué momento dejé de seguir el ritmo de mi generación. Recuerdo ser una adolescente normal y recuerdo de repente estar aburrida y necesitar emociones y experiencias diferentes. Fue entonces cuando me lancé a esta aventura de ser escort, y después de las experiencias que este mundo me ha dado, de la gente tan interesante que he conocido, siento que la brecha sólo se ha agravado. Por suerte, cada vez voy cumpliendo más años y espero que en la década de los 30 mi generación madure de una vez y pueda verlos de igual a igual.

Nota: aunque generalizo en el post soy consciente de que no todas las personas de entre 25 y 30 años son inmaduras y aburridas. Simplemente supongo que yo no me he cruzado con las adecuadas :)