LO QUE REALMENTE IMPORTA

21.06.2017

Disfrutando las pequeñas cosas
Disfrutando las pequeñas cosas

Madre mía, ¡qué locura! Han sido un par de meses muy intensos y como vosotros mismo habréis podido comprobar he estado bastante desconectada. El fin del curso se ha juntado con unas semanas de intenso trabajo pero por fin parece que las cosas han vuelto a la calma.

Hoy he tenido un mal día, no ha pasado nada especial, simplemente ha sido uno de esos días en los que estoy de mal humor por que sí, y es en esos días en los que estoy un poco quemada en los que realmente me paro a apreciar y a valorar toda la vida exterior que tengo tras los muros de la oficina. A cuán importante es ser una persona completa.

Es verdad eso de que nunca dejamos de aprender, a veces lo hacemos poco a poco, sin darnos cuenta, pero la vida nos sigue dando lecciones por muy resabidos que nos creamos. Una de las lecciones que he aprendido y que me he dado cuenta hoy mismo de que la he aprendido es la importancia de mantener una vida personal a parte de la profesional. A no darle a la vida profesional más importancia de la que realmente tiene.

Quizás muchos de vosotros esta lección ya la tenéis grabada a fuego pero yo todavía estoy en ese momento en el que quiero comerme el mundo y no me importa trabajar 13 horas si tengo que sacar un proyecto adelante (como he estado haciendo estas semanas) y que llego a casa y mientras me ducho estoy pensando en ideas y/o soluciones o de repente me encuentro respondiendo emails en el móvil a las 11 de la noche. Estoy en ese momento en el que piso con todas mis fuerzas para demostrar lo que valgo pero me doy cuenta de que en una balanza, el peso real que eso tiene es poco frente al resto de aspectos de mi vida.

Tengo la suerte de haber elegido muy bien mi carrera profesional, me gusta mucho lo que hago y disfruto con mi trabajo (lo sé, soy afortunada) pero me doy cuenta en estos momentos que a pesar de eso, es el conjunto de TODO lo que soy lo que hace feliz y no quiero (no voy) a cometer el error de olvidarme del resto de mi vida sólo porque en el trabajo tengo a personas constantemente demando.

No voy a poder evitar momentos de gran volumen de trabajo, al menos mientras que trabaje en la empresa que trabajo, pero debo aprender a encontrar el equilibrio. Hoy he salido pitando de la oficina y lo que me ha dado la vida, lo que ha hecho que se me pasara el mal humor ha sido el centrarme en temas míos propios que tenía pendientes. Cosas que hago para mí porque me gusta, cosas que no están relacionadas con mi trabajo y que he tenido aparcadas a la espera de encontrar "el momento". Cosas como una nueva sesión de fotos que estoy preparando, como empezar a ver opciones para las vacaciones, como escribir en este blog que tanto desahogo me ha dado y me sigue dando...

No os quiero seguir soltando el sermón porque bastante ya lo he hecho, pero que sepáis que estas líneas han sido el mejor desahogo que hoy podría tener.

En fin, el verano ya está aquí, ya se nota que el volumen de trabajo ha bajado, la jornada intensiva me espera a la vuelta de la esquina y preveo unos meses tranquilos con tiempo para dedicarle a las cosas que hago por mí y para mí.