SOLTERA

10.03.2017

Se acerca el 14 de febrero, el día de San Valentín nos acecha y llega ese momento en que parece que los solteros no tenemos cabida en el mundo. Sinceramente, nunca me ha molestado el día de San Valentín, no me ha importado no tener planes para ese día, ni no recibir regalos de amor. Pero por primera vez, ayer me pasó algo que realmente me molestó sobremanera.

Fui por la tarde al spa a darme un masaje y cuando me acerqué al mostrador a pagar, la recepcionista trató de venderme un pack romántico de cremas para "mi novio" que venían en una mónísima cajita con forma de corazón (en San Valentín te das cuenta de que cualquier cosa se puede vender en una caja con forma de corazón). Le dije que no tenía pareja y me miró con una cara que parecía que le había dicho que se habían muerto todos los gatitos del planeta.
Me miró con cara de pena, casi pensé que iba a regalarme el masaje y todo. Lo mejor es que cuando salí me dijo: "gracias y suerte". ¿Suerte? ¿Qué narices significa suerte? De camino a casa no dejaba de darle vueltas al tema, sé que no debería haberle dado demasiada importancia pero me hizo pensar en cuántas personas pensarán igual. ¿Cuántas personas pensarán que una mujer joven "da pena" porque no tiene pareja?
La gente me mira sorprendida cuando digo que nunca he tenido novio, tengo 29 años y nunca he tenido novio, sí, es cierto, ¿cuál es el problema? Cuando lo digo la gente suele pensar que estoy mintiendo. Les cuesta entender que una mujer sin ninguna problema físico no haya tenido nunca novio. No tengo nada en contra de las parejas ni del amor, creo que es genial tener pareja si encuentras a la persona adecuada, yo simplemente no la he encontrado y quizás eso me ha permitido vivir otro tipo de experiencias que me han enriquecido y que me siguen enriqueciendo.
Soy una mujer independiente, emocional y económicamente, tengo seguridad en mi misma, una carrera profesional, mis propias aficiones e intereses y estoy sexualmente liberada. Eso es lo que tenia que haberle dicho a la recepcionista cuando me miró con cara de pena. "Nena, no me mires con esa cara, no merezco tu compasión".
En fin, sí, estoy soltera y no tengo plan para San Valentín. Y sí, estoy soltera y un sábado por la noche estoy tranquilamente en mi casa sola con una copa de vino escribiendo una entrada para el blog que me ha dado y me da grandes y geniales experiencias, que me da la oportunidad de conocer gente maravillosa con la que compartir momentos y quizás, nada de esto hubiera sido posible si en lugar de ser la mujer solera que soy, fuera una mujer que compra regalos en cajas con forma de corazón.